Hay oasis que merecen la pena: le educación a lo largo de la vida.

Mientras agoniza este difícil curso escolar, voy acabando la redacción de este artículo sobre un maravilloso evento que se organizó el pasado 23 de enero. Se trata de una cita histórica, el I Congreso Estatal de Educación de Personas Adultas, un hito extraño en el Estado español, impulsado por unos aventureros, totalmente comprometidos con la cenicienta del sistema educativo. El riesgo quedó premiado, con mil inscripciones para la jornada, y un lujazo de sensaciones e intervenciones.

Max Alcañiz, uno de esos locos que arriesgan, me propuso escribir algo sustancial sobre lo vivido en una de las salas virtuales, la 3, dedicada a experiencias del ámbito social. En total, el Congreso preparó 12 salas (enseñanzas iniciales, ámbito científico-tecnológico, de comunicación, sinergias educación de adultos y universidad, atención a la diversidad,
idiomas, proyectos europeos, objetivos de desarrollo sostenible y Aprendizaje-Servicio, proyectos de centro -interdisciplinares, transversales e intercentros-, ámbito penitenciario, o TIC-TAC-TEP), además de un programa de coloquios y mesas redondas, de altísimo nivel. Muy motivador.

Bajo la coordinación de Marian Camarero Galindo (CEPA “Calvià”, de Illes Balears), el conjunto de experiencias del ámbito social fueron expuestas vía plataforma online Cisco, en cincuenta minutos. Una apuesta muy condensada, pero que no podía hacerse de otra forma, dado lo apretado del programa. Por eso, os hago un repaso de lo explicado y expuesto en la sala donde participé (Ver la sesión entera de esta sala en https://www.youtube.com/watch?v=A9wLerQx6J4).

La primera experiencia llegó desde las Islas Canarias, María Olga Expósito Hernández, presentó Actividad Punto Extra. Visibilizando el pensamiento de las mujeres en la Historia de la Filosofía, realizada el curso pasado en el CEAD “Santa Cruz de Tenerife – Mercedes Pinto”. Una propuesta para Filosofía de 1º e Historia de la Filosofía de 2º, en la modalidad de Bachillerato a distancia. Una actividad que plantea objetivos como abordar el pensamiento silenciado y ocultado de las mujeres o participar en el Plan de Igualdad del propio centro. El énfasis en la coeducación o luchar contra la discriminación sexista aparecían como ejes de Punto Extra, con una programación organizada en tres unidades didácticas (sobre filósofas de la Antigüedad, de la Modernidad, y de la Edad Contemporánea) que van aumentando en complejidad conforme se desarrolla el curso. Una secuenciación muy estructurada, sólida y que además se impartía desde un espacio educativo cuyo nombre hace referencia a Mercedes Pinto, “la poetisa canaria”, un emblema feminista que sufrió el exilio durante la dictadura de Primo de Rivera, tras su conferencia El divorcio como medida higiénica. En resumen, una delicia de propuesta.

Desde Madrid, Héctor López Bajo (CEPA “Distrito Centro”) nos ilustró con sus Casos históricos: experiencias de pensamiento histórico en la Educación de Adultos, en las que partiendo de un enfoque en el que el aprendizaje sea significativo, abordaba diferentes competencias -comunicativas, de pensamiento crítico e histórico, y las relacionadas con el autoaprendizaje-. La metodología se organizaba a través de miniproyectos de investigación
histórica, en el nivel II de Secundaria (3º y 4º). Héctor la lleva aplicando desde hace cuatro años, e incluso aparece inserta en la tesis doctoral que está realizando sobre investigación en Didáctica de Adultos. Una propuesta que huye de los enfoques academicistas, ahondando en la investigación de un acontecimiento histórico de tiempo corto (simulación teatralizada en forma de debate histórico del juicio al rey Luis XVI), acercándose a fuentes
primarias, haciendo una crónica o incluso con el profe disfrazándose. Un planteamiento muy interesante, por ritmos y variedad de enfoques.

Aragón nos traía la propuesta de Daniel Lerín Cristóbal -el mismo que nos ofrece esta crónica-, bajo el título de ¿Dónde están las mujeres en la historia?. Un reto en mi debut en Educación de Adultos (CPEPA “Concepción Arenal”, de Zaragoza) y que me sirvió para trabajar cuestiones de género en la Historia de 4º de ESPA. La metodología utilizada para esta experiencia se basó en la Comunidad de Aprendizaje, incentivando la interacción en
igualdad y tratando de generar pensamiento crítico. Esta propuesta de rutinas y procesos se llevó a cabo durante el curso 2018-2019, desarrollándose píldoras explicativas en las clases (sobre feminismo, mujeres protagonistas, cuestiones de actualidad). En paralelo se realizó un taller sobre feminismo con una experta externa (Pilar Laínez) y ya como colofón a todo el trabajo, el alumnado realizó un póster digital sobre una mujer relevante de los siglos XIX y XX. Un producto que fue evaluado y ya en torno al 8 de marzo se realizó una exposición en el centro con una selección de los trabajos de mejor calidad. La participación comunitaria
era el eje y tuvimos la suerte de tener entre nosotras a Tiscar, una alumna que preparó un taller en clase sobre la historia del vestido y la ropa de las mujeres. Al final, una serie de actuaciones que cohesionaron el aprendizaje más allá de lo necesario (el título de la ESO), visibilizando a la mujer como sujeto histórico y reconociendo la igualdad como principio básico de todas.

Este bloque expositivo lo cerró Concha Lobejón Sánchez (Universidad Popular de Palencia), con La palabra de las mujeres. Sueños, deseos, memoria. Una experiencia de trabajo con mujeres realizado en Castilla y León. Un producto de largo y constante trabajo, con énfasis en el empoderamiento personal, a través de mujeres con una media de edad de unos 55 años. Hasta 75 participantes han colaborado en el proyecto, con la premisa de crecer y aprender juntas. Concha nos presentó una publicación que salió adelante gracias a esta experiencia, planteando la importancia de las mujeres en las Universidades Populares, bajo los ejes de identidad, género y cultura, y narrando experiencias de las participantes -la mayoría vivieron su infancia y adolescencia durante la dictadura franquista-. Las mujeres y su aprendizaje del silencio, el aprender a desaprender los viejos esquemas patriarcales, saber decir “no” cuando te educan para el “sí” eterno. Por supuesto, fomentar distintas modalidades de expresión (oral, escrita, visual) y la investigación personal, siempre necesaria, para crear una genealogía de mujeres. Una preciosa intervención para finalizar el ámbito social, ya que alude a la transversalidad, a la educación permanente -Concha agradeció la labor de la Escuela de Feminismo Estatal “Paca Aguirre”-, a la curiosidad de conocer para romper barreras.

De las cuatro experiencias, tres estaban centradas en la mujer. No es coincidencia y menos en el ámbito social. La agenda y el compromiso marcan el trabajo de la educación de adultos. Un aspecto fundamental en estos tiempos tan convulsos. La escritora Madame de Genlis lo plasmó de forma certera: “en cuanto una mujer se aparta del camino normal que ha sido trazado para ella, se convierte en una especie de monstruo”. Queremos personas libres y liberadas, y de esto también va este Congreso. Fácil y complejo.

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